UNL
Licenciatura en Educación Inicial y Primeras Infancias
Seminario: Alfabetización
Profesores: Baldengo / Arias
Alumna: Pfirter, Romina Julieta
Cohorte: 2014
Año: 2016
Para
esta actividad se nos ofrecieron dos lecturas, por un lado, la de Jorge Luis Borges
y su escrito “El Libro”, y por otro,
una recopilación de fragmentos del libro “Las
Palabras” de Jean Paul Sartre. La consigna habla de “reescribir el texto” y
siendo sincera, nunca creo haberlo hecho. En los diferentes momentos de
escolarización, sea escuela primaria o secundaria (podría decirse que en el
terciario también), tuve actividades que consistían en leer un texto y “extraer
lo más importante” (¿qué será lo que consideran como importante? ¿para quién es
importante?), pero no creo que signifique lo mismo que reescribir un texto.
Entonces lo que hare en esta oportunidad será (desde mi criterio e
interpretación de la consigna) brindarle al lector (¡¿LECTOR?? ¿DE ALGO QUE
ESCRIBÍ YO?!) aquellas citas, frases o palabras que son claves no sólo en el
texto, si no en la vida misma, es decir, reconocer en Borges (porque ese es el
escrito que elegí para trabajar) lo que me pasa a mí: lo que siento, lo que
recuerdo, lo que pienso…
Borges
nos habla, en primer lugar (teniendo en cuenta el criterio de selección personal
que enuncie más arriba) de las
valoraciones que pueden tener los libros. Y es verdad, puede tener muchas y variadas. Eso lo reconozco en
momentos en los que se puede llegar a discernir con colegas, por ejemplo, en
relación a la selección de material literario. Por ejemplo, hace algunos meses
debía seleccionar junto a una compañera de trabajo (apoyo escolar en un barrio
en extrema vulnerabilidad de la ciudad de Santa Fe) material literario para un
grupo de niños de 6 a 8 años. Mi propuesta fue la narración del cuento “La
Bruja Winni” (que para mí nunca va a ser Winni, sino Berta, porque así se
llamaba cuando me lo contaron a mí de pequeña), un cuento divertido, lleno de
color y que, en lo personal, había dejado una marca en mi infancia. Me costó
mucho tiempo entender el porqué de la elección de mi compañera (recuerdo sus
palabras… No Romina, ya no soy chiquitos para ese tipo de cuentos, ese cuento
contalo “solamente en el jardín”), pero fue así, con el tiempo tuve que
“amoldarme” a su elección, y es verdad, no todos podemos coincidir en gustos,
criterios de selección y demás. Pero debo ser sincera, hasta el día de hoy me
cuesta entenderlo… tiene tanta gracia ese cuento…tanto color…. Tanta simpleza e
ingenuidad… y seguramente debe ser porque fue el primer libro que me regalaron
mis abuelos y el primero que leí en mi vida. Con ese libro comenzó mi camino
como lectora. En otras palabras, un texto con historia, que dejo
inevitablemente una huella, una marca en mí.
Otro
aspecto que me pareció importante e interesante a mencionar fue la cuestión de
“nuestros libros”, es decir, argentinos.
¿Por qué solamente se considera al “Martín Fierro”? ¿Acaso no hay escritores
argentinos que merecen ser reconocidos de la misma manera y que sus libros
lleven la misma impronta? ¿Por qué el Martín Fierro y no otro? Además, más allá
de que este bien o mal (¿qué es lo que se considera que esta bien o mal?) la
enseñanza en las escuelas de este libro… lo importante radica, a mi parecer, en
el cómo se lo “enseña”. Una actividad obligatoria, sin sentido, “sin alegría” -
como dice Borges- exacta (responder lo que dice exactamente el escrito), con
preguntas y respuestas solamente, de manera escrita y no oral.
De
todas las cuestiones que manifiesta sobre los libros (sus libros y otros, sus
gustos por determinados libros y escritores) esas dos fueron las que más me
llamaron la atención y pude reconocer rápidamente en lo cotidiano de mi vida. Y
es ahí donde me paro y digo, menos mal que elegí Borges, primero porque me
animé a una lectura “difícil” (¿y por qué no podría hacerlo?) y segundo porque
reconocí que en todos nosotros hay un Borges, en nuestra vida cotidiana
reconocemos a Borges. Continuaré y espero que todos continuemos construyendo
nuestro camino como lectores y escritores (en otras palabras, que nunca
termine, que sea continuo, que construyamos herramientas para poder
desempeñarnos cada día mejor en la vida, porque no solo leer y escribir se
traslada al campo de lo laboral…)








